
No me importaría nada jubilarme en
Cadaqués. Eso fue lo que pensé cuando por el micrófono tranquilazaba a mis clientes (la mayoría rozaban los sesenta años...) para que no se marearan ya que el camino para llegar está lleno de serpenteantes curvas(de ahí la denominación de Costa Brava)
Aunque había oído hablar mil veces de este lugar-¡donde veraneaba ni más ni menos que
Salvador Dalí!- o lo había visto por televisión, no fue lo mismo hasta que bajé del autocar. Puede parecer un tópico pero el aire surrealista del pintor se respira en el ambiente. Por ejemplo, vi algo que me desconcertó: una niña iba de la mano de un niño más pequeño y jugaban a que él se hacia el ciego y ella le guiaba. O que el centro de información y turismo del pueblo se parece a la
estatua de la libertad de New York pero con dos antorchas. Además hay balcones con estatuas que son de artistas instalados aquí para siempre.
No me importaría nada alquilarme una
barquita en Cadaqués: soñé cuando llegamos al hotel, cutre hotel de
Lloret de Mar.
El viernes me vuelvo a ir de
circuito. Pero esta vez a Costa Dorada.
Pd. Por cierto, ¿sabías qué Salvador Dalí fue un visionario porque inventó los
pixels? (en esta foto veréis un cartel de un cuadro del pintor. Se ve la cara de Licoln y también la imagen de su pintura "Muchacha en la ventana")
Aquí tal vez lo véis mejor.